Bombay: claros y oscuros

Bombay, Mumbai, ciudad de casi 20 millones de habitantes, un tráfico infernal, cláxones por todas partes y a todas horas, pobreza… Esta es la cara visible de Bombay, la que uno ve nada más aterrizar con sus ojos occidentales. Los oscuros. Pero lo cierto, intuimos, es que hay más. Que hay claros que, si los encuentras, pueden cambiar radicalmente tu visión de esta tierra.

Dicen que la India o la amas o la odias… o más bien ambas cosas a la vez. Y aunque aún es pronto para poder hacer nuestra esta afirmación, sí podemos decir que en Bombay hemos comenzado a entrever algo de la verdad encerrada tras ella.

Ver esa verdad no es fácil, requiere tiempo, y apenas llevamos aquí unos pocos días. Por suerte, hemos vivido dos grandes experiencias que nos han permitido no sólo comenzar a entender un poco este vasto continente sino también que guardemos finalmente un grato recuerdo de esta ciudad.

En primer lugar, nos lanzamos a la aventura y nos alojamos con Daniel, a través de Couchsurfing (sí, un indio con el convencional nombre de Daniel, por sus lejanos orígenes portugueses). Nos ayudó muchísimo nada más llegar y consiguió amortiguar un poco nuestro aterrizaje al país. Gracias a él hemos ido más allá del chicken tikka masala, probando platos riquísimos (y con picante moderado) como pani puri, dosas, Bombay duck (que paradójicamente es un pez), ¡e incluso calamares fritos! Con él y su novia Tania pasamos tres noches estupendas hablando sobre temas triviales y otros no tan triviales. Hablamos sobre la situación de la mujer, sobre la pobreza y la mendicidad, sobre la política de aquí y de allí (no muy distintas), etc. Hablamos de sus sentimientos encontrados sobre esta ciudad que no quieren abandonar, aunque a veces se les haya pasado por la cabeza. De esta ciudad con tantos problemas, pero que al mismo tiempo aman en su conjunto, sin poder decir muy bien por qué. Ellos, los afortunados de la India, como ellos mismos reconocen, por tener un techo y un frigorífico, hablan de la esperanza de sus conciudadanos, hablan de aquello que nosotros aún no hemos sido capaces de ver. Hablan de claros y oscuros.

Con Tania y Daniel (Bombay)

La otra gran experiencia duró poco más de una hora, pero fue todo un torrente de emociones. Fuimos a visitar Door Step School, una ONG educativa que lleva la escuela allá donde los niños viven, incluso a los que viven en la calle. Tienen varias escuelas repartidas en diferentes slums (algo así como las favelas en Brasil) de Bombay, y autobuses que recorren la ciudad y funcionan como aulas para los niños sin hogar. Proporcionan educación a niños menores de 6 años (edad a la que se escolarizan en la India) y apoyo cuando comienzan a ir a la escuela. Imparten desde las clásicas matemáticas o ciencias hasta educación emocional y derechos de los niños. Insisten en una práctica manipulativa o aplicada antes que abstracta, en su propio idioma antes que en inglés, y en hacer partícipes a los padres de la educación de sus hijos. Una de las cosas que más nos llamó la atención fue que las profesoras son mujeres del propio slum, a las que enseñan y ayudan en su labor con los niños. Puesto que comenzaron hace ya muchos años, actualmente hay alumnos que han ido a la universidad, que han dejado el slum pero siguen en contacto con ellos ayudándolos, o que aún viven allí y están involucrados en movimientos vecinales para mejorar el barrio.

Esta breve incursión, por tanto, nos ha permitido ver con nuestros propios ojos la esperanza y la realidad de un mundo mejor para esa gente, sentir la pasión de los que trabajan allí con esos niños, constatar la confianza que tienen en ellos y en su futuro. Es ver cómo es posible aportar un poquito de luz en medio de tanta oscuridad.

Door Step School (Bombay)

Estas perlas, estos instantes, son los que nos llevamos de Bombay y de su gente. Antes que su Gate of India o su mezquita, antes que su suciedad o su caos, recordaremos estas experiencias tan intensas allí vividas. Muestra inicial, quizás, de que la India es en efecto un país de contrastes, de claros y oscuros. Pero donde los claros pueden vencer a los oscuros.