Diario de un trekking por el Himalaya I

Día 1: Pokhara – Birethanti

Suena el despertador. Son las 7:00 y por fin ha llegado el día en que nos vamos a las montañas. Pero antes de salir tenemos que hacer algunos unos recadillos: sacar dinero, alquilar los sacos, abrigos y palos de andar, y pagar el hotel de estos días en Pokhara. Algo que parece muy sencillo, pero hay un problema: ¡no funciona ningún cajero en toooda la calle! (Lo nuestro con el dinero parece ya de chiste.) Y claro, sin dinero no podemos salir de Pokhara, ya que allí en la montaña no hay manera de conseguir efectivo. Con mucha tranquilidad y sin perder la calma buscamos soluciones: que si cambiamos algunos dólares que tenemos, que si hablamos con el dueño del hotel para que nos fíe (vamos a dejarle algo de equipaje y a la vuelta nos quedaremos una noche más) … todo, ya digo, con serenidad y mientras nos zampamos un buen desayuno de tostadas con mantequilla y mermelada, tortilla de dos huevos de verduras, y papas fritas. 🙂 Al final, en ese rato mientras desayunamos se arreglan los cajeros y, ¡sí!, conseguimos dinero. Alquilamos los materiales, preparamos la mochila y aquello que vamos a dejar en el hotel (adiós ordenador, vamos a vivir seis días aún con menos cosas) y ponemos, ya sí, rumbo a la estación de autobuses.

Ya en la estación no es difícil encontrar el autobús ya que el cobrador nos asalta al grito de “Nayapul! Here, here!” Como es normal en estos lugares, solemos llevar nuestro destino escrito en la frente, ¿adónde va si no un turista con un mochilón en esa estación? Hoy nos esperan sólo dos horitas de viaje, un suspiro comparado con lo que han sufrido ya nuestros culos. Para comer intentamos encontrar algo no picante entre la oferta local y nos decantamos por unos chowmein, unos espaguetis chinos que hasta ahora no eran picantes. ¡Error! Me arde la boca y tengo que comérmelos en varias tandas para dar tiempo a que mi boca descanse, pero no consigo terminármelos. Una vez ya en carretera intento dormir pero no puedo… ¡Tenemos la tele puesta con lo que parece la MTV nepalí! Estoy enganchada, el cobrador no hace más que decirnos que admiremos la cultura nepalí, y desde luego que los vídeos no tienen desperdicio. Muy ameno el viaje. 😛

MTV Nepali

Llegamos a Nayapul y fácilmente encontramos el camino a Birethanti, un pueblo a media hora de donde nos ha dejado el autobús y en el que pasaremos la noche. Allí nos acomodamos en el primer lodge (hostal) que vemos, con una cama “comodísima” (entiéndase durísima). Sobre las 7 y media o así decidimos ir a cenar “pronto”, no vaya a ser que… ¡nos cierren antes! Demasiado tarde, todo está ya chapado, oscuro y hace muuucho frío… Deducimos, algo tarde, que cuando cae el sol (o sea sobre las seis) se acaba el día, se cena y a la cama. Ahí vamos como dos almas en pena, recorriéndonos el enano pueblo a ver si alguien se apiada de nosotros y nos da algo de comer. Por suerte, finalmente una buena mujer nos abre su restaurante y nos prepara unos ricos espaguetis con tomate (dejamos la comida típica nepalí para más adelante).

Día 2: Birethanti – Ulleri

Suena el despertador. Son las 7:00. Tras un rico  desayuno consistente en té y tortilla nos ponemos en marcha a eso de las 8:15, no sin antes tirar de las miles de cuerdas de nuestras mochilas buscando el ajuste perfecto a nuestra espalda. El primer tramo hasta Tikhedunga es sencillo y vamos poco a poco subiendo, entrando en calor y acostumbrándonos a la mochila. Por el camino encontramos montones de lodges y restaurantes, y un cartel que afirma que los menús de todos los restaurantes son iguales y los precios fijados, así que nada de regatear. Curioso.

Trekking Himalaya

Llegamos a Tikhedunga sobre las 11:30. Perfecto, ¡hora de almozar! Sí, habéis leído bien. Puesto que la cena aquí es a las 6, decidimos que más nos vale hacernos a todo el horario local y paramos a comer. Por supuesto, nada de hincharnos, aunque aquí la costumbre mandaría un Dal Bhat, del que hablaré enseguida, pero que nos parece un poco heavy teniendo en cuenta lo que se nos viene encima…

…Y es que nos queda el tramito Tikhedunga – Ulleri, una subidita de 500 metros de desnivel por ¡escaleras, muchas escaleras! Pensaba que no se acabarían nunca… Por fin llegamos a Ulleri sobre las 3, donde está nublado, así que aún no vemos montañitas. 🙁 Pero bueno, lo cierto es que estamos cansadetes este primer día y nos pegamos una buena sobada.

Son las 5 y salimos a dar un paseo. Enseguida nos asalta la dueña del hotel para preguntarnos que qué queremos de cenar. Y nosotros, “¡pero todavía no!” Aún no lo sabíamos, pero la norma suele ser pedir la cena sobre esa hora y nos la sirven a la hora que digamos (como tarde a las siete, claro). Así que, como tiene que ser, pedimos nuestro primer Dal Bhat, única forma de recuperarnos de los 1000 metros de desnivel que hemos subido. Y, ¿qué es el Dal Bhat? Pues arroz, lentejas y verduras, y es básicamente la comida nepalí. Y digo básicamente porque es lo que comen tanto para almorzar como para cenar cada día. Diversidad ante todo. Eso sí, hay que decir que está rico y con un picante moderado y aceptable para mi estómago. 🙂

Sobre las 8 o así se me están cayendo los ojos. Me hago muy rápidamente al horario y me voy a la cama a soñar con montañitas nevadas.

Día 3: Ulleri – Ghorepani

Suena el despertador. Son las 7:00, aunque ya estaba despierta antes después de casi 11 horas durmiendo. Amanece en Ulleri, saco la manita. Hace mucho frío, no me apetece salir de la cama. La ropa está fría, la taza del váter… también. Pero bueno, habrá que levantarse, vestirse… ir al baño. Me forro con toda mi ropa de abrigo y el plumas alquilado y, nada más salir, me encuentro con…

Trekking Himalaya

Impresionante. Grito, se me olvida el frío, vuelvo corriendo a la habitación a llamar a Paco (“¡corre! ¡corre! ¡ven a ver las vistas!”) y, por supuesto, cojo mi amada cámara. Con esta bonita panorámica del Annapurna Sur y del Hiunchuli desayunamos. Comienza el día.

Hoy toca subir otros 1000 metros de desnivel. Parece que el Dal Bhat hace su efecto y conseguimos, poquito a poquito, avanzar, subir, disfrutar… Llegaremos hasta a una altitud de casi 2900 metros, y nos encontramos rodeados de un bosque precioso. Árboles altos, verdes, todo lleno de musgo, ríos, cascadas… No puedo evitar pensar en Sierra Nevada, en la vegetación que allí encontramos: arbustos y piedras, los árboles no pueden crecer. ¿Cómo es posible que aquí siga habiendo esta frondosidad? Posteriormente hallo la respuesta: debido a la latitud y las frecuentes precipitaciones hay arbolitos altos y verdes hasta una altura de 3500 o 4000 metros.

Trekking Himalaya

Caminando, haciendo fotos, disfrutando del paisaje, ensimismada en mis propios pensamientos… así voy hasta que sin darme cuenta ya estamos en Ghorepani. Desde aquí se tienen muy bonitas vistas de varios picos, algunos de los cuales intuimos desde la ventana del hotel. Pero, igual que el día anterior, está nublado. Soñamos, esperamos que el día siguiente amanezca despejado. Mañana es uno de esos días que llevamos esperando desde hace mucho tiempo, desde antes de empezar el viaje.

Si ya en Ulleri pensaba que hacía mucho frío en la habitación, eso no era nada comparado con lo que nos esperaba en Ghorepani. Sale vaho de la boca, todo está helado y aquí sí que tenemos que usar los sacos de dormir que alquilamos en Pokhara. Hace tanto frío que sólo se puede estar dentro del saco… o en salón con la estufita. Disfrutamos de una muy agradable y calentita tarde-noche comiendo Dal Bhat y charlando con otros senderistas. Europeos, americanos, asiáticos… muchas nacionalidades en una pequeña salita, al fuego, en mitad del Himalaya. 🙂

Hoy nos vamos de nuevo muy pronto a la cama, sobre las 8. El cansancio de estos dos días pesa y mañana hay que madrugar: nos vamos a ver amanecer al Poon Hill, a unos 45 minutos cuesta arriba de donde estamos. Iremos en busca de un bello amanecer, sin nubes, en el que dicen que es uno de los miradores más bonitos del Himalaya.

Esperamos tener suerte mañana y cumplir otro sueño más en este bello viaje.

Vaya, creo que me estoy enrollando ya demasiado. Probablemente estéis pensando que ya va siendo hora de acabar este larguísimo post. Así que os dejo ya que os vayáis a la cama o continuéis con lo que estabais haciendo. Si hubo suerte o no lo descubriremos en la próxima entrada… 😛