Diario de un trekking por el Himalaya II

Día 4: Amanecer en Poon Hill

Suena el despertador. Son las 4:45, sí las 4:45 de la madrugada. Fuera de la cama puede hacer 0ºC. Aún así nos levantamos sin rechistar y nos vestimos con todas las capas de ropa disponibles, incluido el pijama. Bajamos al comedor, donde nos encontramos con todo el lodge preparado para subir. Salimos al exterior y nos recibe una noche cerrada y helada. ¡Dios qué frío! ¡Allá vamos!

Empezamos a subir escaleras. Hileras de lucecitas nos sobrepasan. A mí, que de por sí me cuesta arrancar, a las 5 de la mañana y sin desayunar cada escalón me cuesta horrores. Pero Paco viene en mi ayuda: ¡ha cogido barrita energética! Ahora sí, bocado a bocado, escalón a escalón, voy subiendo. Miro al cielo y veo las estrellas, ¡está despejado! Ya sabemos que en lo alto de nuestras cabezas no hay nubes, sólo nos queda esperar que las montañas no le hayan cogido cariño a algunas de las que le rondaban ayer.

Soy un poco quejica y cada poco pregunto, “¿falta mucho?” Hasta que por fin, después de una hora (lo normal son 45 minutos) llego arriba y nos maravillamos al ver por primera vez las siluetas nítidas y sin nubes de las montañas.

Trekking Himalaya

La suerte está con nosotros. No hay ninguna nube, la noche poco a poco se convierte en día. Lo que al principio son unas simples y frías siluetas van adquiriendo detalles, texturas, volúmenes, color… Aún no ha salido el sol y comenzamos a distinguir como la cima de algunos picos se tornan rosáceas. Primero uno, luego otro y otro más. Así poco a poco hasta que, por fin, un majestuoso sol hace su aparición y dota de una nueva tonalidad a la escena, ahora ya más cálida.

Trekking Himalaya

Disfruto del amanecer más bonito que he visto hasta ahora y paso más frío del que nunca he pasado (¿-10º, -20º?). Todo el esfuerzo, todo el frío han merecido la pena.

Pasamos unas dos horas allí arriba, extasiados, emocionados y haciendo millones de fotos. Cuando no queda ya casi nadie bajamos al pueblo y desayunamos tranquilamente. Hoy decidimos descansar, estos dos días atrás más el madrugón-subida bien merecen dedicar un día a no hacer nada. Leyendo, paseando y buscando el sol pasamos el día.

Día 5: Ghorepani – Tadapani

Suena el despertador. Son las 7:00 y nos levantamos bastante descansados. Miro por la ventana, veo que está nublado. Mientras desayunamos hablamos con otros senderistas para confirmar lo que ya intuíamos: ¡no hay habido un buen amanecer en Poon Hill!, las nubes apenas han dejado ver alguna montaña. No podemos evitar sentirnos aún más afortunados.

Comenzamos la caminata por un bonito bosque. Vamos subiendo hasta llegar a un alto desde el que seguramente haya una hermosa vista, pero que las nubes no nos permiten disfrutar. Aun así, las nubes bajas en los alrededores dan al paisaje otro aura diferente y también hermoso.

Después de tanto subir los últimos días, hoy básicamente bajamos y bajamos. La mochila, que hasta ahora he llevado tan bien, empieza a molestarme en los hombros. Paco hace memoria y descubro que el ajuste para subir y bajar es diferente. Pruebo y parece que voy mejor.

Trekking Himalaya

Hoy llegamos a Tadapani, donde coincidimos con otras dos parejas españolas. Al principio es agradable, intercambiamos impresiones de viajes en general y del trekking en particular. El problema se presenta cuando se juntan estas dos parejas y empiezan a hablar bastante alto. Bueno, en el fondo tampoco tanto. Digamos que hablan en tono español, lo que hace que parezca que estemos en un bar lleno de gente. Nosotros, más en modo paz y tranquilidad y algo zen, lo encontramos algo aturdidor. Eso es algo que no echábamos de menos.

Día 6: Tadapani – Ghandruck

Aún no ha sonado el despertador. Serán las 6 y media o así y Paco sale de la habitación para ir al baño. Hoy, como aquel día en Ulleri, nos espera una bonita sorpresa nada más levantarnos y Paco me hace salir de la cama antes de lo normal.

Está a punto de amanecer y enfrente tenemos toda la mole de Annapurna Sur pintada con ese tono rosado tan bello como efímero, bañada por la luz de un sol aún escondido. No tenemos que esperar mucho, sin embargo, y pronto hace su aparición. Hoy, sin preverlo y sin tener que madrugar o subir escaleras, vemos otro nuevo amanecer.

Trekking Himalaya

Con esta bella estampa desayunamos tranquilamente. Hoy la caminata es corta, de unas 3 horas, así que no tenemos prisa. Como los días anteriores, el camino transcurre por el bosque pero con una diferencia. El día está totalmente despejado y nos acompaña el macizo del Annapurna en la lejanía. No puedo evitar pararme cada poco para admirarlo, hasta que encontramos un claro con una vista totalmente despejada y donde nos quedamos extasiados al menos media hora, tomando el solecito, simplemente mirando. ¿Qué tendrán las montañas que tanta atracción ejercen sobre mí?

Trekking Himalaya

Llegamos a Ghandruck a la hora de comer (sobre las 12). Ghandruck es el primer lugar que podríamos llamar pueblo de verdad. Es decir, es algo más que lodges y restaurantes, con casas antiguas, viviendas y una arquitectura muy bonita.

Pero lo mejor de Ghandruck para nosotros es donde nos alojamos, un lodge llevado por una familia. Y es lo mejor porque parte de esa familia son dos niños pequeños con los que paso una tarde muy divertida jugando, haciendo fotos e incluso algo de papiroflexia. El mayor tiene unos tres años y es divertido observar como repite algunas palabras del español que me salen sin darme cuenta. ¡Qué capacidad de aprendizaje!

Trekking Himalaya

Después de este agradable rato vamos a dar un paseo por el pueblo, aunque se ve que en realidad no tenemos muchas ganas de andar. Al poco de empezar, acabamos sentados en el helipuerto, con unas bonitas vistas del Annapurna Sur, el Hiunchuli y el Machapuchare (o cola de pez, por la forma que tiene). Hablamos un poco sobre este bonito viaje del que hoy hace justo dos meses que comenzamos. Parece poco, pero han pasado muchísimas cosas por dentro y por fuera. Hablamos de este nuestro primer trekking por el Himalaya. Y digo primero porque sabemos que volveremos con mejor forma física para hacer el gran trekking: el circuito del Annapurna.

Día 7: Ghandruck-Pokhara

Suena el despertador. Son las 6. Desde nuestro lodge tenemos una vista despejada de las montañas, razón por la que decidimos, por ser el último día, madrugar y ver un último amanecer. Nunca me cansaré de admirar las montañas.

Hoy es un día duro. Bajamos 1000 metros de desnivel, con lo que eso supone para las rodillas, algo resentidas ya de los días anteriores. Nos acompaña además un sol justiciero y ninguna sombra. A pesar de ello seguimos disfrutando de los campos de arroz, de las montañas que nos siguen acompañando hasta el último momento.

Trekking Himalaya

Llegamos a Biretathanti justo a la hora de comer nuestro último Dal Bhat (por ahora), y lo hacemos en el mismo lugar donde nos alojamos aquel primer día. Tras terminar andamos la media hora que nos queda hasta Nayapul, donde vamos a toma el autobús a Pokhara. Estamos llegando a la carretera, nos queda una última cuesta que hacemos acompañando de un numeroso grupo de franceses. De repende, se escucha gritar “Pokhara! Pokhara!”. Y nosotros gritamos “Wait! Wait!”, y los franceses gritan “Run! Run!”. Y corro cuesta arriba con el mochilón y 6 días de trekking en las piernas. Los franceses nos animan, el autobús nos espera y, casi sin aliento, consigo llegar.

El trekking ha llegado a su fin. Toca volver a la realidad. Porque, si ya de por sí viajamos un poco aislados de lo que ocurre en el mundo, estos días en mitad de la montaña nos han permitido evadirnos aún más. Sólo nosotros, la naturaleza y las montañas. 🙂