Volvemos a viajar… por dos semanas

Siete meses después de aquel vuelo Nueva Delhi-Madrid, el que nos trajo a casa mucho antes de lo esperado, volvemos a volar. ¿Destino? Venecia. Esta vez, sin embargo, vamos con billete de vuelta, sí, y un vuelo de tan solo un par horas. Durante dos semanas recorreremos el pequeño país de Eslovenia, misma zona horaria, clima y cultura similar… Nada exótico, podríamos pensar, y, sin embargo, la excitación de sabernos de nuevo en ruta, la perspectiva de volver a preocuparnos únicamente por lo que haremos ese día o como mucho el siguiente, de enfrentarnos a pequeños retos cada día nos hace sentir de nuevo algunas de esas sensaciones que parecían olvidadas. Ese nerviosismo, esa expectación, esa ilusión sigue ahí. Al coger ese primer avión y aterrizar en un lugar desconocido sabemos que volvemos a casa, a una casa diferente, itinerante. Volvemos a viajar.

Volando a Venecia

Al comenzar este viaje nos preguntamos si queríamos escribir algo sobre él o no en este pequeño blog. Unsolopaso nació para recoger las aventurillas por tierras lejanas, exóticas, que siguieron a aquel billete de ida de octubre del año pasado, para contar y mostrar nuestra visión de un mundo muy diferente al nuestro. Y lo cierto es que Eslovenia no cumple mucho con esas características: ha sido un viaje de “tan solo” dos semanas en un lugar europeo, así que… ¿qué hacemos? En el fondo, la pregunta era más simple, ¿nos apetece o no? Y la respuesta fue un rotundo sí. Escribir aquí nos sirvió en nuestro gran viaje para recoger nuestras vivencias y nuestros pensamientos, para recapitular, para leerlos ahora y que miles de recuerdos se nos agolpen en los ojos, para recordar lo muy felices que fuimos aquellos tres meses. Y por esas mismas razones queremos seguir escribiendo sobre los muchos viajes que aún nos quedan por hacer.

Este ha sido un viaje muy diferente al de la India, como os podéis imaginar.  Aunque comparar nunca sirve de mucho, no hemos podido evitarlo, sobre todo los primeros días. Quizás porque la India y Nepal siguen aún muy presente en nosotros, porque recordamos muy vívidamente cómo era viajar allí.

Calle en Amritsar

Eslovenia es muy verde (aquí nos acordamos de los amarillos campos andaluces) y limpia. Liubliana es amiga de peatones y ciclistas. La gastronomía no es picante, y sí bastante carnívora. Y, por supuesto, no existen esos contrastes, esos blancos y negros de la India. Teníamos la sensación de haber acabado en el lugar más opuesto a la India, aunque lo más probable es que hubiésemos tenido esa misma sensación en cualquier otro lugar. Sin embargo, ambos lugares nos encantan, ninguno más que otro, son muy diferentes. Pero a ambos volveríamos sin dudar.

En estos días hemos notado varios cambios en nuestra forma de viajar. Para empezar, nos hemos ido dos semanas, cuando lo normal era viajar como máximo una. Lo cierto es que ya dos semanas nos parecía corto, pero no ha podido ser más. El viaje lo organizamos además con escasas tres semanas de antelación, y reservamos hostales sólo para la primera semana de viaje. Yo, viajando sin tener todo cerrado, ¿quién lo diría? También hemos notado que viajamos más lento, sin presión por querer verlo todo y por llenar el día entero de actividades. Descansamos más, y si hay que echar una tarde en el hotel porque llueve, tampoco pasa nada. E incluso llevo mucho mejor las pequeñas contrariedades, como no poder subir a hacer fotos al lago Bled al atardecer por culpa de una manta de agua. 🙁

Lago Bled

Y, por supuesto, hemos vuelto a probar el couchsurfing. No sólo por eso de ahorrarte unos eurillos, sino por las ganas de conocer gente local. Conocimos primero a una chica en Liubliana, Nataša, que a la pregunta de “¿qué haces en la vida?” dio la magnífica respuesta de “Enjoying life”. Luego nos alojamos con Sabina, una crudivegana que compartió con nosotros su filosofía de vida (aunque no la comprendiésemos mucho) y unos tomates ecológicos que quitaban el sentido. Ambas muy buenas experiencias, así que no podemos sino animaros a que la probéis cuando tengáis oportunidad. Nosotros, en cuanto tengamos ocasión, probaremos a ser anfitriones también.

Eslovenia ha sido un soplo de aire fresco tras estos meses en España. Hemos descubierto una pequeña joya aún no muy conocida, una sorpresa a pocos pasos de aquí. Este pequeño viaje ha sido la constatación de lo mucho que queremos seguir viajando, a cualquier lugar, ya sea aquí al lado o a la otra parte del mundo, durante dos semanas o tres meses. De que viajar es para nosotros como una segunda casa a la que queremos escaparnos de vez en cuando, por periodos definidos o indefinidos. De que nos gusta viajar lento, conocer a gente del lugar, y de que queremos seguir buscando y experimentando nuevas formas de viajar. Y de que, por supuesto, queremos seguir contándolo en unsolopaso.